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lunes, 25 de junio de 2012

#31.- Se non è vero...

no sé si é ben trovatto. Pero, ¿qué?

Ahora tengo mi telescopio a seis mil quinientos kilómetros, y mi blog de astronomía y disparates cósmicos no va a tener actividades ni observaciones por una temporada. Se pasará el verano. Pero, ...puedo aburrir con otro asunto. Por casualidad, como a veces pasan las cosas, he conocido una teoría nueva sobre el calentamiento global. Viendo la tele. Su autor, Henrik Svensmark, es físico en el Danish National Space Center de Copenhagen y director del Centre for Sun-Climate Research at the Danish Space Research Institute (DSRI).

Que es físico, danés, y se dedica a estudiar el clima, así es más fácil. Svensmark ha estudiado los efectos de los rayos cósmicos en la formación de nubes y ha propuesto una hipótesis muy curiosa. El calentamiento global ya sabemos que tiene un origen, que está aquí, en la emisión de CO2, pero hay otro. Y se produce a mucha distancia de donde estamos. Tiene que ver con la actividad solar (claro, pero no como sería lógico pensar) y con partículas subatómicas que andan sueltas por el espacio.

Sea verdad o no, eso está por ver, su propuesta ha armado un poco de revuelo. Le han tenido muchos años sin poder publicar en revistas solventes. Le han acusado de negligente, irresponsable, desinformado, yo qué sé. Por último le han acusado de negacionista, diciendo que rechaza que la quema de combustibles fósiles provoque el efecto invernadero. Esto no es cierto y la verdad es que se le ve defendiendo su teoría, sin atacar a la otra, solo la contemplándola como un contribuyente adicional al calentamiento. Y de hecho lo que exactamente dice es que el efecto de la radiación solar debe ser bien entendida para comprender el fenómeno completo.

Polémicas aparte, ¿qué ha encontrado este señor que también puede estar contribuyendo al calentamiento global? Bien, el principal origen del calentamiento global se encuentra en una actividad que no tiene nada que ver con el ser humano (!) . Sus causas son naturales, y hay que buscarlas en el Sol y en las estrellas.

Los culpables son los rayos cósmicos. Son abundantes fuera de la heliopausa solar y aunque su origen está aún poco claro vienen de objetos muy energéticos de nuestra galaxia, supernovas entre otros. Son partículas subatómicas y sobre todo protones y partículas alfa.

Ahora, estas partículas cuando entran en la atmósfera producen trazas de material ionizado. Hasta aquí, bien. Sucede que estos iones actúan como núcleos alrededor de los cuales la condensación del vapor de agua se ve favorecida. Del mismo modo en que una cámara de niebla fue el primer método empleado por los físicos en sus experimentos para detectar las partículas radiactivas.


Entonces, a mayor cantidad de rayos cósmicos, más núcleos de formación de vapor y por tanto, más facilidades para la formación de nubes en alturas bajas, que crecerían a partir de esos núcleos ya condensados. Las nubes, en lugar de absorber el calor, lo que hacen es reflejarlo, de modo que cuanto mas superficie abarca esta cubierta de nubes y cuanto más densa es, mas radiación solar devolverá al espacio. Por tanto, mas frío. Si sucede la inversa, tendremos un calentamiento.

Básicamente, es eso.

Sabemos que el Sol evapora el agua y forma las nubes, pero afirma Svensmark, habrá mas nubes si la incidencia de partículas con energía para ionizar el aire es mayor. Su ecuación resumida diría, a menor incidencia de rayos cósmicos corresponde un calentamiento en la tierra. Y viceversa. Otra forma de decirlo, cuidado, es que la cantidad de nubes no es un resultado del clima, sino que el clima es resultado de la cantidad de nubes.

Centrándonos entonces en este mecanismo, hay dos factores que tienen efecto sobre la llegada de partículas cargadas a la atmósfera. Uno es que el sistema solar, en su movimiento por la galaxia atraviese zonas más densas en rayos cósmicos, y el otro es que la intensidad de la heliopausa solar sea mayor o menor, según sean de intensos los campos magnéticos en el sol.

El Sol tarda 230 millones de años en dar una vuelta a la galaxia. O por ahí, más o menos. En ese tiempo atraviesa por zonas mas ricas en estrellas jóvenes, y por otras más, digamos, aburridas. La densidad de rayos cósmicos es mayor en las primeras, coincidiendo con las épocas en que se encuentra viajando por cualquiera de los cuatro brazos de la galaxia. El movimiento orbital del sistema solar por la galaxia produce por tanto, abundancia o escasez de rayos cósmicos en la atmósfera de la tierra.

Por otra parte, la heliopausa solar es como una burbuja alrededor del sol. Y actúa como un escudo contra la entrada de rayos cósmicos. Al igual que el campo magnético de la tierra desvía las partículas del viento solar, el Sol desvía los rayos cósmicos, que son partículas cargadas en definitiva, impidiendo que alcancen a la tierra. De modo que cuando la intensidad magnética del sol aumenta, hay temperaturas medias mas bajas en la tierra.

Y estos son los dos factores que harían, actuando lenta pero implacablemente, que la capa de nubes radie hacia fuera o permita pasar al calor del Sol, regulando la temperatura media del planeta. Nada que el ser humano pueda cambiar, en este caso. Lo que hagamos con el petróleo simplemente se sumaría o se restaría de esta otra parte.

Luego hay que demostrar esto, y viene la hora del tratamiento estadístico de datos. Los datos son los que deber decir si el científico está en lo cierto. Debe encontrarse entonces una correlación en todos los registros a la mano que relacionen temperaturas medias en la tierra con la radiación recibida, y eso debe funcionar bien desde tiempos antiquísimos. Esto es difícil, pero hay por donde buscar para hacer cosas. Muestras de hielo polar, datos geológicos, análisis químico de meteoritos, carbono 14, braquiopodos fósiles, medidas del crecimiento de los anillos en los árboles, todo eso trabajando con inteligencia, y con imaginación, proporciona relaciones que según unos, avalan esta teoría. Para otros, no son suficientes o directamente no sirven para nada y son una absoluta pérdida de tiempo.

No quiero aburrir, a quien no esté ya suficientemente aburrido. Me dan ganas de seguir y creo que también puedo estropearlo todo. Me gustaría que fuese cierta esta hipótesis, y su desarrollo es bastante mas largo y mas bonito también. Yo no sé si lo que dice acabará siendo verdad o no, pero si no es verdad, la teoría es sencillamente hermosa. Puedo completar ahora el título de esta entrada. Se non è vero, è semplicemente bello. En lugar de quedar encapsulados en este mundo y en este rincón del sistema solar, nos hace formar parte de un ecosistema galáctico que estaría influyendo en lo que aquí pasa. Eso creo, y tiene una novedad que encuentro que hay que destacar. Nos aparta a los humanos de este juego. Es como si dijera que esto funciona con seres humanos o sin ellos. Ya he contado en otra parte como el ser humano se porta como un egocentrista a traves de todas la épocas. A mi modo de ver, desde luego. Parece que hay que ser escéptico, enseña la experiencia, en cada ocasión que eso sucede. Puede que nos guste vernos como los culpables del cambio climático. Nos convierte en poderosos. ¿Y si al cosmos no le parecemos tan importantes, después de todo?

La hipótesis es políticamente incorrecta, y hay un apoyo establecido hacia la teoría del calentamiento global producido por gases de efecto invernadero de origen antropogénico. En cualquier caso, no se trata de despreciar los efectos de los gases de efecto invernadero, El resultado puede ser producto de los dos factores conjuntos. O no, yo que sé. A mi modo de ver, de nuevo, lo anterior, y a la espera de que los científicos terminen de pelearse, es una bonita teoría. Vaya humildemente  una bienvenida de mi parte y al final, sea cierta o sea falsa, la verdad siempre va a salir a flote. Habrá servido en cualquier caso.

Hay un vídeo e información en Internet suficiente para aquél que tenga mas curiosidad. El vídeo lo pongo aquí, es en inglés, y muy largo. Pero si lo anterior a usted también le parece atractivo, tenga algo para picar, y simplemente disfrute.




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viernes, 13 de abril de 2012

#30.- Nada. El treinta.

Cuidado con lo que deseas no sea que al final lo consigas, eso dicen. Hace tiempo que lo estaba deseando y al mismo tiempo y por lo que acabo de decir, también me lo estaba temiendo. Hoy me llegó la noticia y para lo bueno y para lo malo ha sido la que yo he estado buscando. Nada nuevo en medio de lo que estamos viendo, me marcho a trabajar en Brasil, qué le vamos a hacer, corren malos tiempos para los ingenieros por tierras de María Santísima. Y para más gente, ya lo sé, eso es mucho peor todavía.

Para mí tampoco es nuevo, y antes también había trabajado en Qatar y en Argelia, así que uno ya está un poco hecho a este trote. Creo que Salvador de Bahía es un sitio muy bonito y muy alegre. Voy con una empresa española, gallega, de gente que hace muy bien las cosas, y para un proyecto que para mí resulta enormemente atractivo e ilusionante.

Pero este es un blog de astronomía. Y desvaríos, de cuando en cuando. Y ahora viene desmontar cables, la montura, el telescopio, quitar polvo y guardar todo. Hasta la vuelta, nos vemos, ahora hay que hacer lo que toca, el palomar vacío y servidor en la gran puñeta. He pasado el día de subidón de alegría porque de verdad, soy de los que estamos teniendo las cosas cuesta arriba, pero ahora de pronto cuento con una oportunidad estupenda. Esta noche, ya relajado no tenía ganas ni de fiesta ni de dormir. Pretendía pillar el mínimo de alguna variable. Subo al palomar y bajo. Por supuesto que está todo nublado, y dale otra vez con el cielo de color naranja. Será un color muy bonito, pero qué tirria le voy a terminar cogiendo.

Hecha ya la renuncia, me fastidio. Porque fastidia, para mí el telescopio es muchas veces como la chimenea, cuando te pasas el tiempo embobado mirando el fuego, ¿alguien ha visto alguna vez algo en el fuego? o como en la playa viendo las olas ¿y en las olas? Registrar variables es un remanso de tranquilidad. Si me apuran, incluso aburrido. Las dobles son más de estar en movimiento. Nada en contra, a mí me gustan. Pero hay días que quiero unas variables. Eclipsantes, de las de tomar el mínimo o la curva de luz. Echar el telescopio a una variable de estas es como ir a pescar y mirar la caña. Si dejar de hacer tonterías es sentar la cabeza, pues subir a por variables es echarla para atrás un poquito, para dejar que descanse. Justo lo que yo estaba pensando esta noche. Pues está visto que no va a poder ser.

Entonces me he venido aquí. A escribir que echaré de menos el palomar de arriba. El de encima de mi casa, no éste. Además, ahora que se estaba acabando el invierno. Caramba, no lo voy a extrañar como a los hijos, la familia, los amigos o la gente de la calle, pero seguro que lo voy a echar de menos.

Lo echaré de menos poquito, pero muchas veces. Así está mejor dicho. Y una más por cada vez que no quiera ni dormir ni salir de fiesta.

Quiero acabar prontito. Se me ocurren tan solo dos cosas para cuando esté allí, porque los prismáticos, esos sí que me los llevo. Una, se me ha olvidado el método de Argelander. Dos, si me vengo quejando del cielo que tengo en mi pueblo, aquello, ...¿qué?


En fin, a mediados de la semana que viene ya estaré allí, para entonces ya veremos. A quien quiera, hasta la próxima y para todos, lo mejor.

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martes, 3 de abril de 2012

#29.- La Semana Santa y la Luna

Ya esta aquí la Semana Santa, y las vacaciones. Bien. Los aficionados encontraremos más tiempo para observar, lo que es fantástico, sobre todo para aquellos que lo que mas observan es la Luna.

Soy español y andaluz, aunque al contrario que la mayoría de mis paisanos, no suelo salir mucho para ver las procesiones. Cuando pienso en la Semana Santa hago planes de que así cuento con mas tiempo para el telescopio, y se me ocurre que tendré los focos de todas las iglesias de alrededor encendidos hasta tarde, lo que no ayuda, pero nunca me acuerdo de la luna llena hasta que no la tengo encima. La Semana Santa es una fiesta móvil y aquí, además del Vaticano quien decide la fecha en que debe celebrarse es la Luna. De modo que se hacen festivos los días para que siempre coincida con la luna llena.

Se sabe por los evangelios que la pasión de Cristo sucedió durante la Pascua judía, y como los primeros cristianos también eran judíos, la conmemoración cristiana de la resurrección coincidía con la Pascua. Los judíos celebran esta fiesta, que llaman el pésaj, para conmemorar la salida de los israelitas de Egipto. Según los arqueólogos modernos, aunque no están seguros del nombre del famoso faraón de las diez plagas bíblicas, calculan que eso fue hacia el 1.250 A.C. y según la tradición judía el éxodo sucedió durante una luna llena. De ahí viene todo. Y por eso el pésaj siempre coincide con la luna llena, el 14 de Nisan según el calendario judío, que está basado en el ciclo lunar.

Y ahora viene el detalle, los primeros cristianos lo celebraban con los judíos (aunque por diferentes motivos) fuese o no fuese domingo ese día. La cosa cambió el año 325, en el concilio de Nicea, donde se estableció que la resurrección debía celebrarse en domingo junto a otra serie de restricciones. Y la fecha se dio según el calendario Gregoriano. Los ortodoxos la celebran con el calendario Juliano y los días no coinciden la mayoría de las veces, pero la base del cálculo es siempre la misma. Se busca la primera luna llena después del día del equinoccio de primavera, y eso marcará la fecha del Domingo de Resurrección, que será el primer domingo siguiente. Por eso cada año la Semana Santa cae en un día distinto, siempre tendremos la luna llena en esa semana, y de paso habrá más astrónomos aficionados en la calle viendo los pasos.

La Fecha del equinoccio no es el problema, porque la Tierra es bastante regular en su órbita, pero la Luna lleva un ritmo distinto. Por tanto, el Domingo de Resurrección estará cada año más cerca o más lejos del 21 de Marzo, según su periodo (sinódico) de 29 días y pico. Las fechas de Semana Santa se repiten en idéntica sucesión con un periodo de 5.700.000 años, y la fecha mas frecuente para el Domingo de resurrección es el 19 de Abril. Esto último no lo he comprobado. Pero si no es verdad, tampoco creo que pase nada.

Al haber sucedido en Pascua, la Luna debía estar en la fase de luna llena. También se conoce lo que contó Pilatos a César en una carta, diciéndole entre otras cosas que el día de la crucificción, la Luna se tiñó de sangre. Hay estudiosos que entienden que el color rojo en la Luna pudo haberse visto si hubiese habido un eclipse, y han buscado los que pudiesen haber sido visibles en esas fechas desde Palestina. Es interesante. Hay uno que podría datar la fecha con exactitud, aunque para que fuese visible hay que apuntar algunas justificaciones.Y Jesús no tendría 33 años entonces pero tampoco estaría muy lejos. Puede ser. Yo no digo ni que sí ni que no.


Digo que en Semana Santa la Luna siempre estará llena. Es una fiesta móvil, como el Miércoles de Ceniza, la Pascua judía o el Ramadán. Hay voces que quieren fijar un día para eso y dejarlo así para siempre. Por ejemplo algunos profesores, que tienen que luchar cada año con un segundo y tercer trimestre de duración variable. Curioso que la Luna tenga que ver también con esto. Mi propuesta no creo que les vaya a resolver mucho las cosas. Yo propondría la primera luna nueva después del equinoccio de primavera, pero por ahora no espero que nadie me vaya a hacer mucho caso.

Este año de todos modos no van a ser buenas las noches para mucha gente. El cielo está de borrascas, y los telescopios, como los pasos y los penitentes, están casi todos a cubierto. ¿Decepción? Pues sí, pero al menos, que llueva fuerte. A cántaros. Mira que falta nos hace. Y ahora me acabo de acordar de una cosa. Es una canción que ya debe tener casi cuarenta años y que al oírla me ha parecido como si fuese de hoy mismo. Asusta un poco, con la que está cayendo, y no estoy hablando ahora de la lluvia. En fin, vale, pero que se arregle algo y también que se pase pronto. Y como siempre que acabo, para todos, lo mejor.




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miércoles, 14 de marzo de 2012

#28.- Una historia con protagonista estelar

"M31_V1 es la estrella más importante en la historia de la cosmología".
Dave Soderblom, Space Telescope Science Institute (STScI). Baltimore, Md.
El GCVS (General Catalogue of Variable Stars) contiene 45.678 estrellas variables catalogadas. Qué casualidad. 4,5,6,7,8... ¿no? Viene muy bien para recordar el número, aunque no sé para qué. Hay un catálogo aparte, el Volumen V,  con 10.979 estrellas variables en galaxias distintas de la nuestra, mas 984 supernovas. Fijaos bien, son casi 11.000 y ahora pienso que si los futbolistas del Real Madrid son galácticos, pues las del Volumen V son estrellas de verdad, y además, extra galácticas. A mí me parece un número altísimo teniendo en cuenta que están tan lejos.

Bueno, con tantas variables, alguna debe haber que destaque entre las demás, una que sea notable por algo. Y no me refiero a cosas como ser la primera que se descubrió, la mas brillante, la mas rápida, la que ha sido mas veces o durante mas tiempo observada, ni a otros méritos de los que sirven para los record Guiness. Me refiero a una que se distinga por los servicios prestados. Eso sí que es estar en otra categoría.

El 10 de Julio de 2.010, la American Association of Variable Stars Observers (AAVSO) publicó una alerta solicitando colaboraciones para una nueva campaña de observaciones de la estrella variable cefeida M31_V1, en la galaxia de Andrómeda y con el objetivo de determinar la fase de su curva de luz. Estas observaciones de aficionados de todo el mundo servirían para preparar un programa de observaciones de la misma estrella por el telescopio espacial Hubble en Diciembre de 2.010 y Enero de 2.011.

Y ¿qué tiene esta estrella M31_V1, tan lejos de nuestra galaxia, para que se ocupe de ella nada menos que el telescopio espacial Hubble? Puede que se pregunte usted eso. La respuesta es que esta estrella es una curiosidad histórica que produjo un enorme resultado y una bonita historia que según para quien, supuso un éxito o una decepción. Si quiere, ahora mismo se la cuento.

Vamos a hablar de Hubble, no del telescopio, sino del astrónomo. Y no vamos a hablar de su descubrimiento de la expansión del Universo. Esto fue antes. En 1.929 Edwin Hubble  publicó un trabajo en Astrophysical Journal (vol 69,103) titulado "A Spiral Nebula as a Stellar System, Messier 31". En ese artículo hacía público el descubrimiento de 50 variables en la galaxia de Andrómeda, de las cuales 40 eran cefeidas con un periodo entre 10 y 48 días. También destacaba que en este conjunto la relación periodo-luminosidad era notable. Casi todos ya sabemos qué importancia tuvo eso pero no exactamente cómo empezó todo.

También es conocido que veinte años antes, en 1.908, Henrietta Leavitt era una joven ayudante de investigación en el Harvard College Observatory obsesionada con las estrellas de brillo variable. Después de haber descubierto cientos de ellas, se dio cuenta de que algunas seguían un patrón sorprendente: Cuanto más brillante era la estrella, más tardaba en cambiar su brillo. A la clase de estrellas que se comportan de esa manera se las denomina Cefeidas, por la matriarca del clan, Delta Cephei. Esta estrella, descubierta en 1784 por John Goodricke, fue a la vez la causa de una pulmonía que lo llevó a la muerte en 1786, por pasar las noches observándola en pleno invierno inglés. Así que, cuidadito con pasarse. Las Cefeidas son estrellas pulsantes, que ocupan la banda de inestabilidad en el diagrama H-R, relativamente jóvenes y su variabilidad resulta de los cambios rápidos de tamaño y densidad. Están oscilando radial y periódicamente. Quiero decir, que se inflan y desinflan con mucha regularidad. Van casi como un reloj.


Volviendo a Miss Leavitt, una prueba de su talento es que propuso las estrellas cefeidas como un modo de medir distancias en el universo. Esta idea aún se aplica y proporcionó a Hubble la herramienta que le convirtió en genio reconocido. El procedimiento consiste en medir una cefeida lejana y compararla con otra cercana y de idéntico periodo. Según la teoría de Leavitt, deberían tener la misma luminosidad absoluta, con lo que su brillo aparente permitiría calcular su distancia.

Y para Harlow Shapley, astrónomo entonces en el Observatorio del Monte Wilson donde también estaba Hubble,  "Su descubrimiento de la relación entre el periodo y el brillo está destinado a ser uno de los resultados más significativos de la astronomía estelar". Y se dedicó a estudiar las estrellas cefeidas. Entre otras cosas propuso la teoría de la pulsación para explicar el mecanismo de variabilidad de las cefeidas, que hasta el momento se creía que eran eclipsantes. También publicó la gráfica de luminosidad-periodo:

http://www.aip.org/history/cosmology/ideas/island.htm

Dibujó la gráfica sin calibrar, porque no se conocían distancias a estrellas cefeidas. Eso lo haría Herzprung más tarde. Pero ya estaba disponible la herramienta. Ahora habría que hacer algo con ella. Consiguió determinar la distancia a los cúmulos globulares, y los situó orbitando alrededor del centro de la vía láctea.

En aquellos tiempos, a principios del siglo XX, la galaxia de Andrómeda todavía no era una galaxia, ni siquiera se sabía a qué distancia estaba. El pensamiento común era que estaba dentro de nuestra galaxia. Era un objeto extraño y se le llamaba "nebulosa espiral". Nebuloso como el saber astronómico no hace siquiera un siglo y hay que ver lo que se ha avanzado en los tiempos recientes. Pienso que por cada astrónomo de entonces hoy deben haber muchos, con más conocimientos pero con más preguntas sin responder que los antiguos.

O sea, que algunos astrónomos sostenían que M31 era un objeto de la Vía Láctea, pero había otros que sostenían lo contrario. Harlow Shapley era de los primeros. Heber Curtis era de los que se oponían. Se publicó un trabajo conjunto titulado "La escala del Universo" en el que cada uno defendía su idea y al que se llamó el Gran Debate. Queriendo demostrar que estaba en lo cierto, Shapley determinó el tamaño de la Vía Láctea dándole un diámetro de 300.000 años-luz, valor muy superior al aceptado hasta entonces. También era tres veces mayor que el valor correcto, pero lo importante es que se acercaba mas que nadie hasta entonces a la realidad. M31, decía Shapley, era mucho mas pequeño y debía estar dentro de nuestra galaxia.

Curtis reclamaba que la Vía Láctea era mucho menor y dejaba abierta una posibilidad a que M31 fuese un objeto independiente y lejano.

Con este debate abierto y sin posibilidad de decidir qué alternativa era la correcta, Hubble se propuso determinar la distancia a M31. Hasta entonces se habían observado unas estrellas en la nebulosa, de comportamiento explosivo, conocidas como Novas. Sin embargo la astrofísica de entonces no podía explicar el cambio repentino de brillo de esas estrellas.

© AIP Emilio Segrè Visual Archives

Con el Hooker de 100 pulgadas se puso a tomar placas de la galaxia. Arriba está sentado en ese telescopio. El otro astrónomo es James Jeans. Y ¿qué trabajo les hubiese costado ponerle unas barandillas a la plataforma esa? Más que dos astrónomos famosos parecen dos trapecistas. En fin, una noche, el 5 de Octubre de 1923, había estado fotografiando M31 como normalmente, y en una de las imágenes vio tres estrellas sospechosas  de ser Novas. Escribió una "N" para cada una encima de la placa de vidrio. En su diario de observaciones hay una entrada para la placa 331 (Nova sospechosa) y otro apunte para confirmar lo anterior en la placa 335:

http://www.aip.org/history/cosmology/ideas/island.htm

Más tarde, comparando con fotos anteriores del mismo campo se dio cuenta de que una de ellas no era Nova. Luego comprobó que en realidad era una variable. Esto era importante. Tachó la "N" y al lado escribió: VAR! Había encontrado a V1. Vio que la curva de variación de brillo correspondía a una del tipo de las cefeidas. Y con esto ya tenía indicios para creer que esa estrella podía resolver la cuestión abierta por el Gran Debate.


Después Hubble pasó varios meses fotografiando la zona y descubriendo más Novas y Cefeidas. Llegó a trazar una curva de luz de nuestra protagonista M31_V1, y con estos datos y el resultado de los trabajos de Leavitt y del propio Shapley, determinó que la distancia entre la Tierra y la estrella era del orden de un millón de años-luz. Eso era unas siete veces el radio que Shapley había dado a nuestra galaxia. Con este descubrimiento, Hubble eliminó cualquier duda de que la Galaxia de Andrómeda pudiese ser un objeto embebido en la Vía Láctea.

Hubble envío a Shapley una curva de luz de M31_V1 en una carta:

http://www.aip.org/history/cosmology/ideas/island.htm

Dentro del sobre iba un mazazo para sus teorías y a Shapley la vista de aquello no le pudo quedar ninguna duda de que las pruebas eran contundentes. Él mismo había contribuido a desarrollar los métodos para calcular aquellos resultados. En la foto anterior, en las líneas de abajo está escrito: "Distancia=320.000 parsecs (sujeto a reducción si la estrella se ve mas débil por nebulosidad interestelar)". Se dice que le dijo a un colega: "Esta es la carta que ha destruido mi universo".

Ahora M31 está a 2 millones de años-luz, el doble de lo estimado por Hubble pero lo importante no es eso. También Shapley equivocó su medida del tamaño de la Vía Láctea en un factor de tres, aunque situó correctamente el centro en dirección a la constelación de Sagitario. Fueron los primeros pasos para medir el universo más allá del Sistema Solar. En la resolución de este misterio Edwin Hubble lo logró, Harlow Shapley salió disgustado y V1, la estrella que puso a Hubble en la dirección correcta se convirtió en la estrella mas importante del catálogo de estrellas variables. Y la astronomía dio un paso adelante de esos que hacen historia.

Se había dado el primer paso para medir el tamaño del Universo. Pronto vendrían más, como consecuencia de este. Por supuesto, Hubble todavía no había descubierto la expansión del universo. Pero había afilado las armas para conseguirlo, que eran las mismas que usó para la determinación de la distancia a M31, mas el estudio de los desplazamientos de las líneas espectrales.

Edwin Hubble en 1.951

Casi un siglo después, V1 se ha puesto de nuevo en el objetivo. Los astrónomos del Hubble Heritage Project, del Space Telescope Science Institute con Dave Soderblom a la cabeza, y en colaboración con la AAVSO, han apuntado el telescopio espacial a esa estrella para hacer un tributo al genial Hubble, así como para llevar a cabo un estudio actualizado de la variable.

Pero antes se llevó a cabo la campaña de la AAVSO. Por parte de los aficionados que han contribuido a las medidas, es asombroso que hayan podido estudiar una estrella de magnitud 19.4V, en otra galaxia, con telescopios comerciales para amateur y desde el jardín o la azotea de una casa. Miren un poco mas arriba cómo era el tubo que empleaba Hubble en Mount Wilson si ya no se acuerdan. Y así es como se ve la estrella con el telescopio Isaac Newton de 2,5 metros en una foto de Arne Henden, director de la AAVSO, el fondo es contaminación de la galaxia:


Un grupo de aficionados recogiendo observaciones para el telescopio espacial es una prueba de que las colaboraciones Pro-Am funcionan y sirven para proyectos importantes. Claro que esta solicitud es una de las difíciles y reservadas para solo unos pocos. Siempre hay otras que están mas al alcance de los que no somos galácticos. Con los datos que han aportado los aficionados se ha construido la curva fotométrica de V1 de la que no habían más medidas que las de las placas de Hubble, y se obtiene la que se ve a continuación. Las observaciones del telescopio espacial son las cuatro últimas.


Se han publicado los resultados de la campaña de observación en un artículo titulado Modern observations of Hubble´s firt-discovered Cepheid in M31, y comparando con los datos del pasado siglo se podrá sacar información acerca de cambios en el periodo. Y ahora una imagen de lo que ve el telescopio espacial Hubble. Es una animación, así que debe verse cambiando de brillo, si no, pinchando encima a lo mejor funciona:


Una idea de la potencia de ese telescopio nos la da el hecho de que la imagen de arriba corresponde a un campo de 5 segundos de arco tan solo. En otra imagen del Hubble es posible ver la estrella variando en su ambiente, en un campo más amplio. Trate de encontrarla ahí. Bueno, mejor no lo intente y vaya derecho hacia la izquierda y abajo, encima de un cumulito azul y debajo de una estrella brillante que hay mas arriba. Mas o menos a la mitad entre las dos.

Por tanto esa atención del telescopio espacial es un homenaje bien importante a los logros de su tocayo, pero cuidado, no es solo un homenaje. Como dice Max Mutchler, miembro del Hubble Heritage team, del STSc, "este proyecto es un recordatorio de que las estrellas cefeidas continúan siendo importantes. Y los astrónomos continúan haciendo uso de ellas para medir distancias a galaxias mucho mas lejanas que Andrómeda. Están en el primer tramo de la escalera de distancias cósmicas".


Continúa diciendo el Sr. Mutchler, "El telescopio espacial ve en ese campo muchas mas estrellas y mucho más débiles que las que vio Edwin Hubble, y muchas de ellas tienen algún tipo de variabilidad. Su parpadeo hace que la galaxia parezca que está viva. Las estrellas parecen granos de arena, y muchas de ellas nunca habían sido vistas antes".


Para el telescopio en órbita esas cuatro observaciones han debido ser una cosa muy simple. Pero para quien conociendo la historia anterior, recibe las imágenes y se dedica a analizarlas seguro que es de lo mas emocionante. Para mí lo hubiera sido, y aunque tarde, como no me había enterado de este proyecto hasta ahora, no me he resistido a contarlo aquí. La carta de Hubble a Shapley, el papel de Henrietta Leavitt, la campaña de observación de los aficionados, el empleo del telescopio espacial, todo eso es interesante pero no debemos olvidar a quien ha tenido el papel estelar en este asunto. Por ahí andará, y no lo sabe. La estrella de esta historia, usted ya la conoce, se llama M31_V1.

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domingo, 26 de febrero de 2012

#27.- Reunión en Sevilla

El fin de semana pasado estuve en Sevilla, invitado por Juan Luis González Carballo a una conferencia que él mismo daba en la Casa de la Ciencia, la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Sevilla. En el Pabellón del Perú de toda la vida, entre el Parque de María Luisa y el Costurero de la Reina. Allí tiene la sede la Federación de Asociaciones de Astronomía Cielo de Comellas y por lo que vi le da bastante vidilla a los aficionados de la zona. Hacen salidas, conferencias, cursos y pude oír proyectos interesantes que empezarán a rodar cualquier día de estos. Allí me presenté y no es que me cause asombro, pero sí es de agradecer que desde el primer momento me trataron con una amabilidad grandísima. Estuve entre ellos como entre amigos, y aquí lo digo para que se entere todo el mundo.

En la puerta conocí (en persona) a Juan Luís, con el que desde hace un tiempo estoy aprendiendo astronomía de dobles pero en serio, ya que sabe de esto,  tiene paciencia conmigo, y me sigue corrigiendo cada vez que me hace falta. Todo eso a distancia, no presencial, que se dice. Como para dejar pasar la oportunidad y no asistir. También (en persona) a Rafael Benavides, uno entre los que vuelan alto en esta materia. Yo, que todavía soy un pájaro en el alambre, pues comprenderéis, que un poco de timidez siempre lleva uno. Pues de los días que sale bien la cosa. He conocido a dos personas extraordinarias con quienes da gusto hablar, y cordialmente de todo. También a José Antonio Pleguezuelo y a Francisco Soldán, gente amable y activa de este mundillo. Un placer, gracias a todos.


La foto del cartel se la he mangado a Juan Luis de su blog. Yo sé un cante muy antiguo que decia: En un muelle de La Habana robaron un cobertor, y el que lo cogió decía, pues por qué lo dejaste al sol... no te enfades.

Se contaba con la presencia de D. José Luis Comellas, que al final no pudo ir. Esperamos su recuperación. De su escuela han salido los que hoy empujan fuerte. Y como a los buenos maestros se le admira y espera en todas partes. También en este blog hay una entrada dedicada a un trabajo suyo. Creo que de haberse encontrado los dos se hubiesen alegrado porque la conferencia llevaba un homenaje disimulado. De todos modos creo que gustó a los demás que asistimos. Buen detalle.

La conferencia no puedo resumirla, porque repasa yo creo que todo lo que se puede contar. Muy bien preparada y pasando sin saltos de un tema a otro, y el tiempo se va volando. Juan Luis puede estar hablando de esto todo el tiempo que le de la gana, y sin aburrir. Estaban los participantes del curso de Astronomía General que se imparte en la sede estos días, y otros que como yo habíamos ido solo a oír la conferencia. Todos pudimos aprender o disfrutar, e incluso las dos cosas. Luego a la gente le acaban gustando las dobles, pues claro. Juan Luis hace divulgación y captación al mismo tiempo. No sé qué tiene de malo, pero así es, yo estoy seguro.

Y a la salida, cervecita y tapa. Estas cosas fuera de programa son recomendables para no perdérselas. Ya en plan informal, de grupo en grupo hablas con todo el mundo, de astronomía y de lo que se te ocurra. ¿Para qué perderse un rato agradable con buenas personas?


Arriba estoy con Rafa y José Antonio Pleguezuelo. Y abajo Rafa y yo con el ilustre del día. Buena conferencia y buen trabajo. Y buena foto. Solo para poner esta foto llevaba yo un montón de tiempo haciendo un blog. Misión cumplida.


Ellos dos, junto con Edgardo Ruben Masa son los editores de la revista El Observador de Estrellas Dobles. Me hace gracia saber que no se conocieron hasta llevar conectados por e-mail un buen tiempo. Lo mismo me ha pasado con Juan Luis. Pues no está mal lo que bien acaba. Siempre digo que sería raro que esté usted aquí y no conozca esa revista. Si así fuese, pinche arriba para verla. Igual se sorprende.

Luego junto con Rafa y Juan Luis de vuelta acabamos comiendo pescaditos en la calle Betis. Hizo muy buen tiempo, que no lo había dicho. El mejor para una reunión agradable, y sin haber contado con eso me encontré con un inesperado buen rato. Gracias a los dos. Me alegré de conoceros y estaré atento por si puede repetirse.

Desde aquí un abrazo.


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sábado, 28 de enero de 2012

#26.- Desvarío. Mi afición.

Cuatro de la mañana.
Envuelto en la sombra de la luna,
vi tu imagen tomar forma.
Envuelto en la sombra de la luna,
las estrellas eran luces en la noche plateada ...
Mike Oldfield, Moon Shadow.

¿Yo...?

Pues yo me encuentro una persona muy normal. Antes tenía una novia, yo estaba encantado con ella, la quería mucho, lo pasaba muy bien cuando estábamos juntos y jamás se me pasó por la cabeza hacerle daño. Solo quería tenerla contenta.

Nunca me pidió que dejara de subir a observar por las noches. Ni yo le pedí tampoco que se subiera conmigo. Yo sabía que aunque se lo pidiera, esta afición a ella no iba a gustarle tanto como a mí me gusta. Lo que no podía imaginar es que sin yo esperarlo, mi afición, eso mismo, al final iba a ser el motivo por el que iba a dejarme. Me pilló por sorpresa. Yo lo encuentro un poco exagerado por su parte. Pero si tengo que elegir entre mi afición y ella, no te lo vas a creer. Me he dado cuenta de que ya no la echo de menos.

A mi me gusta observar de noche, y a veces pienso que no he sido yo quien ha elegido esta afición, sino que ha sido ella la que me ha elegido a mí, tales son los impulsos que siento a veces.

Con todo, y con toda la pasión que le pongo, solo soy un aficionado. Como decía un torerillo joven el otro día por la tele, "esto no es un medio de vida, esto es una forma de vida". Quiero formar una asociación, con otros que quieran ir como yo, aprendiendo y disfrutando, observando, podemos hacer otras actividades también, conectar con otras asociaciones, yo qué sé, lo normal. Pero no encuentro gente que se apunte. De todos modos, lo sigo intentando. Es que tampoco somos tantos.

La mayoría de la gente no es como yo, y de eso me doy cuenta. Ellos viven la noche sin fijarse en nada. Es que no miran para arriba. Con tanta contaminación lumínica, comprendo que ni quieran darse cuenta. Yo soy partidario de quitar todas las farolas. Me siento feliz en la oscuridad. Y a ver, dime, ¿qué farola puede competir con la luz de la luna? dime...

Además no siento ninguna pereza a esas horas, y prefiero mi afición que salir a cenar, a bailar o a lo que sea. Muchos son los que salen y van por ahí sin prestar atención a la hermosura de la noche. Yo por el contrario creo que ya estoy empezando a no vivir durante el día. Ponerte a observar bajo las estrellas, por encima de los demás tejados, es  que me emociono solo de intentar explicarlo. Paso horas ahí arriba. Y no paso frío. Yo es que ni lo siento. Sé que vas a reirte, pero tengo una capa. Vale, ya nadie usa eso, pero deberían hacerlo. En fin, que cada uno haga lo que quiera.

Me sorprende lo poco que sabe todo el mundo sobre astronomía. ¿Como se puede vivir sin saber a qué hora sale, o en qué fase está la luna? Una cosa es ignorancia y otra despreocupación. La mayoría de la gente abunda en las dos cosas.

¿Mi equipo, dices? No, yo no tengo telescopio. Prefiero los prismáticos. Yo empecé mi afición, como casi todos, observando a simple vista. Poco después empecé a usar prismáticos, y ahí me quedé. Me parece una opción estupenda. Claro que se me ocurrió pensar en tener un telescopio, incluso estuve mirando los precios en internet, pero al final me di cuenta de que con eso no podría cambiar de lugar con tanta facilidad como lo hago ahora. Tengo varios emplazamientos preferidos para observar. Y cuando las condiciones no son buenas en un lugar, o no veo los objetos que quiero, cambio de sitio volando, me planto en otro observatorio, y sin tener que cargar con un equipo tan engorroso.

La otra noche, observando como de costumbre, vi pasar una joven por la calle. ¿Te ríes, pícaro? Te lo voy a contar. Era hermosísima. Venía por la calle abajo andando despacio y despreocupada. Ni se le ocurría mirar para arriba, ya te digo, van a lo suyo.

Te diré. Por supuesto no era la primera que pasaba pero ésta me atrajo tanto que me olvidé de todo lo demás. Dirigí a ella mis prismáticos y era perfecta. A la luz de la luna me pareció guapísima. Seguía andando y de pronto ví que la calle torcía a mano derecha y la iba a perder de vista. Cómo sería, que no me lo pensé. Dí un salto y me lancé desde el tejado sobre ella. Cuando me vió que le estaba cayendo encima, con mi capa flotando al viento y a contraluz con la luna llena, se quedó petrificada. Ni gritó. Ni se movió. Lentamente, muy lentamente, iba yo a clavar mis colmillos en su cuello, pero... ¿Por qué pones esa cara?

¿No te había contado antes cuál era mi afición?

No lo sabía, yo te lo hubiera dicho al principio, hombre...

 Bien, bien, ya no te sigo contando    ...pero...     ...¿te interesaría lo de la asociacion, al menos?...

Macho, pero es que nadie!




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miércoles, 25 de enero de 2012

#25.- Sistema solar a escala

"En la escala de lo cósmico, solo lo fantástico tiene posibilidades de ser verdadero."
Pierre Teilhard de Chardin.

Hice una maqueta del sistema solar que iba a ser un pasatiempo y no para ponerla aquí, pero la voy a enseñar ya que está hecha. Se me ocurrió después de haber visto una foto de la Tierra hecha desde la sonda Voyager I hace 22 años (14/Feb/1.990), foto que la NASA llamó "un punto azul pálido" (a pale blue dot) e inspiró a Carl Sagan un libro con el mismo título. Nunca un puntito tan pequeño fue capaz de dar para tanto.


Solo un párrafo de Sagan:
"Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter.    Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo.    Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido."
Mirando la foto me puse a imaginar las sondas espaciales viajando entre los planetas, y tomándose  mucho tiempo para cruzar enormes distancias, en fin, que un momento despues la cabeza iba navegando por donde le daba la gana.

Esta imagen transmitida por radio voló un buen rato por el espacio para llegar hasta aquí porque la distancia entre los dos puntos era ya considerable. La velocidad de la luz parece muy rápida para algunas cosas y muy lenta para otras. Por ejemplo, es lenta para recorrer el sistema solar. Por supuesto que hay distancias mayores, pero las órbitas planetarias son los menores objetos con dimensiones tan grandes que cuesta imaginarlas y, ¿cómo hacernos una idea del orden de magnitud de las órbitas dentro de nuestro sistema solar? Al menos, ¿cuáles son sus tamaños relativos?

En esas estaba cuando caí en que para estas cosas son buenas las maquetas. Y me puse. Un modelito a escala, total, era gratis, solo necesitaba Google Earth, una hoja de cálculo, toda España y parte de Portugal. Enseguida estaba hecho.

Lo primero que le puse fue el Sol. De un diámetro de 129 metros. Y lo coloqué en Madrid, en un sitio céntrico, en la Puerta del Sol. Más o menos sería del orden del tamaño de esa plaza. Es un tamaño parecido a la diagonal de un campo de fútbol. ¿Y por qué, de 129 metros? Porque a esta escala la velocidad de la luz es de 100 km/h. Me hago una idea de cuanto son 100 km/h, por eso he dado ese tamaño a la maqueta. En muchísimos sitios multan a quien va corriendo a cien o incluso a menos. Pero como la luz por definición se aleja de la poli a cien por hora y no importa como de potente sea su moto, será el único móvil en este país que no tema a la Guardia Civil de Tráfico. Pondremos la maqueta sobre el suelo y necesitará toda la península. Ahora hay que ir poniendo planetas cada uno en su órbita manteniendo para todos esa escala. Fue muy fácil, solo hay que hacer reglas de tres. Pero a medida que iban saliendo los resultados me iba haciendo una idea mas distinta de la que tenía anteriormente.

Primero Mercurio. La órbita es mas o menos del tamaño de Madrid capital. Pasa por la Plaza de Castilla, por el cementerio de la Almudena, Entrevías o Puerta de Hierro. Vamos a suponer todas las órbitas circulares aunque no sea cierto, y a la de Mercurio le sale un radio de 5'3 km. El planeta sería una esfera de medio metro de diámetro moviéndose por las calles a casi medio metro por minuto. Un diámetro por minuto. Luego las velocidades irán saliendo bastante mas lentas a medida que las órbitas se van haciendo mas grandes. Mercurio tiene una temperatura máxima de 700º y una media de 452º. ¿Que fuego habría que encender en la Puerta del Sol para tener esa temperatura a cinco kilómetros y pico? Desde luego, mas que una bola fuego habría que poner (perdonen los madrileños, esto es imaginación pura) una bomba atómica, y no por la temperatura, sino por la potencia con la que tendría que radiar.

Es sabido que en Mercurio se aprecia aunque poco, la deformación relativista del espacio-tiempo. Para hacer bien nuestra maqueta tendríamos que representar un pozo gravitatorio con el Sol en el centro, y cavar por lo tanto un embudo que se tragaría Madrid entero. El resto lo dejaríamos plano con un error poco apreciable. Se podría calcular la pendiente que tendría en cada punto, pero ya sabemos que la Delegación de Urbanismo no nos va a dar licencia para esa obra. Ni queremos romper nada, así que vamos a por otra cosa.

Venus no está muy lejos. A diez kilómetros del centro. Y en nuestro modelo tiene un metro y diez centímetros de diámetro. Pasa por Pozuelo, El Pardo, La Moraleja o el Parque de Juan Carlos I. Se desplaza a unos 20 centímetros por minuto, pero vamos, que de pisar asfalto, de lo que es Madrid y alrededores, todavía no hemos salido.

La Tierra. Pasa por Getafe, Alcorcón, Boadilla, Las Rozas, y también pasa exactamente por el aeropuerto de Barajas. El radio de la órbita es de 13'85 km y mide un metro veinte de diámetro. Se mueve a diez y siete centímetros por minuto. Si hiciéramos la maqueta de verdad, el movimiento de todos estos planetas, aunque lento, sería claramente apreciable. A 36 metros de la tierra tendríamos que poner la Luna. Con treinta centímetros de diámetro estaría entre un balón de baloncesto y una pelota hinchable de las que se ven en la playa. Y si la aislamos del movimiento de la tierra, viajaría a poco mas de medio centímetro por minuto. En un día, ocho metros.



Dentro de 5.000 millones de años, el Sol será una gigante roja. Habrá engordado tanto que al crecer de tamaño probablemente se trague la tierra y llegue a ser mas grande que su órbita. Tenía el tamaño de la Puerta del Sol y llegará a hacerse tan grande como Madrid y zona Metropolitana. Fantástico.

Vamos a fijarnos un poco en nuestro planeta. Es una esfera de 1'2 m. de diámetro, donde el Polo Norte lo tendríamos a la altura del pecho mas o menos si el Polo Sur estuviera tocando el suelo. Es un globo bastante grande. Acerquemos un poquito la vista a la superficie. La Troposfera, la zona de la atmósfera donde puede existir vida, en nuestra maqueta tiene solo un milímetro de espesor, y eso que le dan 15 km de altura (yo no sé de nadie que viva tan arriba). Hay que acercarse mucho para verla. La Estratosfera llega hasta 4 milímetros y la Mesosfera a 7. Y la mayoría de los satélites artificiales se distancian menos de tres centímetros y medio de la superficie del globo. Yo tenía una imagen diferente. La vida en este planeta depende de una delgadísima película de aire. La verdad, visto así no deberíamos jugar a lo bruto con cosas que son tan delicadas.

La órbita de la Tierra no se ha salido aún de la provincia de Madrid. Dentro de la provincia también, se queda la órbita de Marte. Su diámetro, 63 centímetros, es la mitad de la Tierra y el doble de la Luna. Pasa por Tres Cantos, Torrejón, Mejorada, Pinto, Parla, y está a 21 kilómetros de la Puerta del Sol. Avanza a 13 centímetros por minuto.

Júpiter es el primer planeta que tiene una órbita que se deja (casi toda) la provincia de Madrid dentro. Se pasa por fuera las ciudades de Aranjuez y Guadalajara, y está girando a la distancia de Toledo. Este ya es un monstruito. Hacer una esfera a escala no resultaría tan sencillo porque tiene 13'2 metros de diámetro. Un poco menos que las esferas del Atomium de Bruselas. El radio de su órbita es de 72 kilómetros y con lo grande que es, viaja a 7 cm por minuto. Unos 100 metros al día.

Saturno no es que sea mucho menor, tiene 11'2 metros de diámetro sin anillos, pero de pronto y en un solo salto, ya estamos a 132 km del centro. Hemos entrado en las provincias de Soria, de Valladolid, de Ciudad Real, y estamos mas o menos pasando por la ciudad de Cuenca. De aquí a la Puerta del Sol y yendo como la luz, a cien por hora ya tardamos una hora y veinte minutos. Esto empieza a ser una gran distancia. Su velocidad respecto al suelo son 5 cm por minuto. Al día no llega a 80 metros.

Hasta hace poco la estrella mas grande conocida era Eta Carinae. 800 veces mayor que el sol, en nuestra maqueta tendría un radio de 50 km. Creo que la estrella mas grande conocida ahora es VY Canis Majoris, con 265 masas solares, y tiene el tamaño de la órbita de Saturno. Recordemos, el sol aquí tiene 129 metros de diámetro. VY CMa tiene el centro en Madrid y la superficie en Cuenca. La vemos como un punto pero la luz del borde del disco de esta estrella llega una hora mas tarde que la luz del centro. Incluso haciendo uso de una maqueta cuesta mucho imaginar el tamaño de este monstruo.

Urano alcanza la frontera de Portugal. Ya los saltos de una órbita a la siguiente van siendo grandes. Pasa por Logroño, Zaragoza y Cáceres y casi llega a Córdoba y Valencia. Tiene 4'7 metros de diámetro y está a 266 kilómetros del centro. Una gran distancia. Para hacer un viaje a Madrid desde esta distancia necesitamos normalmente un motivo importante. La luz del sol tarda en llegarle dos horas y tres cuartos y se mueve con una velocidad tangencial de cuatro centímetros por minuto.

Neptuno es casi igual de tamaño que Urano. 4'6 metros de diámetro en nuestra maqueta. Pasa por Sevilla, Coimbra, Gijón, Lérida, se adentra por Portugal y se sale de la península en algunas partes. Estamos a 417 kilómetros de Madrid, y tiene que recorrer ese círculo a tres centímetros por minuto. Claro que así tarda 165 años en dar una vuelta.


Plutón ya no lo pongo. Primero, porque no es un planeta. Además, su órbita no es coplanaria con el resto ni se puede considerar circular, pero redondeando, estaría a 547 kilómetros de Madrid. Así que pasaría por Tanger en Marruecos, Oran (Argelia), Palma de Mallorca, Tolouse (Francia) o el cabo de Finisterre en Galicia. La luz tarda en llegar allí cinco horas y media. Y si fuese una sonda de exploración planetaria, las señales tendrían primero que ir, y luego volver. Estas distancias son fantásticas y Plutón, con 20 centímetros de diámetro, está gobernado por la gravedad de este Sol del tamaño de un campo de fútbol, ¿a 550 kilómetros?... Po vale.

Precisamente a Plutón va la sonda New Horizons, lanzada en Enero de 2.006 y que llegará en 2.015. Ya hemos hablado de esta sonda aquí, y si a usted le gusta colaborar con la ciencia y tiene algo de tiempo, hay una oportunidad. En la entrada #6 de este blog, le cuento como puede hacerlo. Espero que se anime. Esta sonda no es la mas rápida de los objetos construidos por el hombre, pero casi. Veamos, viaja a 50.370 km/h, y eso en nuestra maqueta es un granito de polvo viajando a poco menos de 8 centímetros por minuto. Unos 112 metros al día. ¡Y tiene que llegar a África! Una tortuga va mucho mas rápida. Y un caracol común es capaz de "correr" casi al doble.

La sonda mas veloz de todas es la Voyager I, con el famoso disco imaginado por Sagan para que los extraterrestres localicen y conozcan mejor nuestro planeta. En nuestra maqueta es otra motita de polvo a 9 centímetros y medio por minuto. Se lanzó en 1.977 y su posición actual (en nuestra maqueta) está a 1.700 km de donde hemos puesto el Sol, o sea, a la distancia de Las Palmas de Gran Canaria, Trípoli, Zagreb, Praga o Edimburgo. Y ya alcanzó la Heliopausa solar en Diciembre de 2.010. La Heliopausa es donde el viento solar se frena al verse presionado por la materia interestelar. Podemos tomarlo como el límite de los territorios del Sol. Ya que estamos, voy a hacer (y cualquiera puede hacer en un momento) una maqueta de la heliopausa.

Para eso dejemos caer agua de un grifo sobre una superficie plana. Para que se vea bien hay que mantener el régimen laminar, no dejando salir mucho caudal, que entonces se vuelve turbulento y además salpicará todo alrededor. No sirve un grifo si tiene filtro mezclador de aire en la salida.

Al caer sobre el plano, el agua se ve impulsada radialmente desde el punto de contacto del chorro hacia el exterior, dejando una zona circular visible de agua a gran velocidad. Pero llega un momento en que súbitamente este agua que huye del centro se frena. Sucede brúscamente. Se llama frente de choque de terminación. El líquido en este punto en lugar de moverse hacia el exterior se mueve hacia los lados y forma una onda estacionaria. Esa sería la heliopausa, y el conjunto, un modelo del viento solar. Yo lo he hecho en casa, en la cocina y sobre una chapa negra para poder hacerle una foto.



En el círculo exterior a la zona de movimiento radial, el agua se frena y forma una película mas gruesa que se aparta con velocidad muy inferior a la de la zona central. Y eso es todo, está la maqueta presentada aunque seguro que todos la hemos visto antes porque es una experiencia muy normalita. Ahí tenemos un modelo líquido del viento solar y de la heliopausa del Sol. Y en la heliopausa se encontró el Voyager I en Diciembre de 2.010. Las partículas de viento solar, medidas por los instrumentos de la sonda, ya no se movían en dirección radial sino tangencialmente. La velocidad del viento solar cayó de repente, pero la intensidad (numero de partículas por unidad de tiempo y de superficie) aumentó. En la foto anterior, la órbita de la Tierra tendría un tamaño bastante menor que el diámetro del chorro de agua. Estas maquetas me ayudan a hacerme a la idea de las dimensiones relativas de las cosas de ahí fuera. Y ayudan a imaginar en los ratos que uno se lo pasa mirando para arriba.

Puedo imaginar el espacio como si fuese un océano enorme, inmenso frente a nosotros que lo miramos curiosos desde la playa. La vista en el horizonte y mil millones de preguntas. Una respuesta está clara, la que un día dio el escalador G. L. Mallory, muerto en el Everest pero que cuando le preguntaban por qué quería subirlo contestaba: "Porque está ahí". Por ahora, con todo el conocimiento humano, con la riqueza pública puesta en las agencias espaciales, con la determinación de los astronautas, y con el apoyo de la humanidad, no entera, con todo eso aplicado a los proyectos espaciales, aun estamos frente al agua infinita y mojándonos los dedos en la superficie. El gran salto llegará algún día. Harán falta mas descubrimientos como los de la rueda o el fuego, otra edad de los metales y seguro que un buen día alguien se pondrá en camino. Y será porque está ahí, seguro. Me gustaría que fuera por eso.

Sin dejar de imaginar, seguro que en el futuro alguien verá este planeta desde un punto tan lejano, que para él, mirándonos por su escotilla no seamos mas que un punto azul pálido, el de la foto del principio. No es un panorama para un ser humano hoy pero lo será para alguien en el futuro. Podría ser. ¿Qué podríamos decirle? ¿Buen viaje? ¿Buena suerte? Le diría lo mismo que a usted le digo. Que llegue algún día que pueda verle por aquí de vuelta. Yo sé que estas cosas tan largas no suele leerlas nadie. Cuántos sean, es lo de menos. Pero a usted que ha llegado hasta aquí, espero no haberle aburrido mucho. Para usted, y para los que no han llegado. Para todos, lo mejor. Y hasta otra. Les dejo con viajes espaciales, con el futuro, y con la imaginación de Stanley Kubrick, quien para que bailaran un vals en su película no necesitaba dos personas.