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sábado, 28 de enero de 2012

#26.- Desvarío. Mi afición.

Cuatro de la mañana.
Envuelto en la sombra de la luna,
vi tu imagen tomar forma.
Envuelto en la sombra de la luna,
las estrellas eran luces en la noche plateada ...
Mike Oldfield, Moon Shadow.

¿Yo...?

Pues yo me encuentro una persona muy normal. Antes tenía una novia, yo estaba encantado con ella, la quería mucho, lo pasaba muy bien cuando estábamos juntos y jamás se me pasó por la cabeza hacerle daño. Solo quería tenerla contenta.

Nunca me pidió que dejara de subir a observar por las noches. Ni yo le pedí tampoco que se subiera conmigo. Yo sabía que aunque se lo pidiera, esta afición a ella no iba a gustarle tanto como a mí me gusta. Lo que no podía imaginar es que sin yo esperarlo, mi afición, eso mismo, al final iba a ser el motivo por el que iba a dejarme. Me pilló por sorpresa. Yo lo encuentro un poco exagerado por su parte. Pero si tengo que elegir entre mi afición y ella, no te lo vas a creer. Me he dado cuenta de que ya no la echo de menos.

A mi me gusta observar de noche, y a veces pienso que no he sido yo quien ha elegido esta afición, sino que ha sido ella la que me ha elegido a mí, tales son los impulsos que siento a veces.

Con todo, y con toda la pasión que le pongo, solo soy un aficionado. Como decía un torerillo joven el otro día por la tele, "esto no es un medio de vida, esto es una forma de vida". Quiero formar una asociación, con otros que quieran ir como yo, aprendiendo y disfrutando, observando, podemos hacer otras actividades también, conectar con otras asociaciones, yo qué sé, lo normal. Pero no encuentro gente que se apunte. De todos modos, lo sigo intentando. Es que tampoco somos tantos.

La mayoría de la gente no es como yo, y de eso me doy cuenta. Ellos viven la noche sin fijarse en nada. Es que no miran para arriba. Con tanta contaminación lumínica, comprendo que ni quieran darse cuenta. Yo soy partidario de quitar todas las farolas. Me siento feliz en la oscuridad. Y a ver, dime, ¿qué farola puede competir con la luz de la luna? dime...

Además no siento ninguna pereza a esas horas, y prefiero mi afición que salir a cenar, a bailar o a lo que sea. Muchos son los que salen y van por ahí sin prestar atención a la hermosura de la noche. Yo por el contrario creo que ya estoy empezando a no vivir durante el día. Ponerte a observar bajo las estrellas, por encima de los demás tejados, es  que me emociono solo de intentar explicarlo. Paso horas ahí arriba. Y no paso frío. Yo es que ni lo siento. Sé que vas a reirte, pero tengo una capa. Vale, ya nadie usa eso, pero deberían hacerlo. En fin, que cada uno haga lo que quiera.

Me sorprende lo poco que sabe todo el mundo sobre astronomía. ¿Como se puede vivir sin saber a qué hora sale, o en qué fase está la luna? Una cosa es ignorancia y otra despreocupación. La mayoría de la gente abunda en las dos cosas.

¿Mi equipo, dices? No, yo no tengo telescopio. Prefiero los prismáticos. Yo empecé mi afición, como casi todos, observando a simple vista. Poco después empecé a usar prismáticos, y ahí me quedé. Me parece una opción estupenda. Claro que se me ocurrió pensar en tener un telescopio, incluso estuve mirando los precios en internet, pero al final me di cuenta de que con eso no podría cambiar de lugar con tanta facilidad como lo hago ahora. Tengo varios emplazamientos preferidos para observar. Y cuando las condiciones no son buenas en un lugar, o no veo los objetos que quiero, cambio de sitio volando, me planto en otro observatorio, y sin tener que cargar con un equipo tan engorroso.

La otra noche, observando como de costumbre, vi pasar una joven por la calle. ¿Te ríes, pícaro? Te lo voy a contar. Era hermosísima. Venía por la calle abajo andando despacio y despreocupada. Ni se le ocurría mirar para arriba, ya te digo, van a lo suyo.

Te diré. Por supuesto no era la primera que pasaba pero ésta me atrajo tanto que me olvidé de todo lo demás. Dirigí a ella mis prismáticos y era perfecta. A la luz de la luna me pareció guapísima. Seguía andando y de pronto ví que la calle torcía a mano derecha y la iba a perder de vista. Cómo sería, que no me lo pensé. Dí un salto y me lancé desde el tejado sobre ella. Cuando me vió que le estaba cayendo encima, con mi capa flotando al viento y a contraluz con la luna llena, se quedó petrificada. Ni gritó. Ni se movió. Lentamente, muy lentamente, iba yo a clavar mis colmillos en su cuello, pero... ¿Por qué pones esa cara?

¿No te había contado antes cuál era mi afición?

No lo sabía, yo te lo hubiera dicho al principio, hombre...

 Bien, bien, ya no te sigo contando    ...pero...     ...¿te interesaría lo de la asociacion, al menos?...

Macho, pero es que nadie!




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miércoles, 25 de enero de 2012

#25.- Sistema solar a escala

"En la escala de lo cósmico, solo lo fantástico tiene posibilidades de ser verdadero."
Pierre Teilhard de Chardin.

Hice una maqueta del sistema solar que iba a ser un pasatiempo y no para ponerla aquí, pero la voy a enseñar ya que está hecha. Se me ocurrió después de haber visto una foto de la Tierra hecha desde la sonda Voyager I hace 22 años (14/Feb/1.990), foto que la NASA llamó "un punto azul pálido" (a pale blue dot) e inspiró a Carl Sagan un libro con el mismo título. Nunca un puntito tan pequeño fue capaz de dar para tanto.


Solo un párrafo de Sagan:
"Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter.    Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo.    Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido."
Mirando la foto me puse a imaginar las sondas espaciales viajando entre los planetas, y tomándose  mucho tiempo para cruzar enormes distancias, en fin, que un momento despues la cabeza iba navegando por donde le daba la gana.

Esta imagen transmitida por radio voló un buen rato por el espacio para llegar hasta aquí porque la distancia entre los dos puntos era ya considerable. La velocidad de la luz parece muy rápida para algunas cosas y muy lenta para otras. Por ejemplo, es lenta para recorrer el sistema solar. Por supuesto que hay distancias mayores, pero las órbitas planetarias son los menores objetos con dimensiones tan grandes que cuesta imaginarlas y, ¿cómo hacernos una idea del orden de magnitud de las órbitas dentro de nuestro sistema solar? Al menos, ¿cuáles son sus tamaños relativos?

En esas estaba cuando caí en que para estas cosas son buenas las maquetas. Y me puse. Un modelito a escala, total, era gratis, solo necesitaba Google Earth, una hoja de cálculo, toda España y parte de Portugal. Enseguida estaba hecho.

Lo primero que le puse fue el Sol. De un diámetro de 129 metros. Y lo coloqué en Madrid, en un sitio céntrico, en la Puerta del Sol. Más o menos sería del orden del tamaño de esa plaza. Es un tamaño parecido a la diagonal de un campo de fútbol. ¿Y por qué, de 129 metros? Porque a esta escala la velocidad de la luz es de 100 km/h. Me hago una idea de cuanto son 100 km/h, por eso he dado ese tamaño a la maqueta. En muchísimos sitios multan a quien va corriendo a cien o incluso a menos. Pero como la luz por definición se aleja de la poli a cien por hora y no importa como de potente sea su moto, será el único móvil en este país que no tema a la Guardia Civil de Tráfico. Pondremos la maqueta sobre el suelo y necesitará toda la península. Ahora hay que ir poniendo planetas cada uno en su órbita manteniendo para todos esa escala. Fue muy fácil, solo hay que hacer reglas de tres. Pero a medida que iban saliendo los resultados me iba haciendo una idea mas distinta de la que tenía anteriormente.

Primero Mercurio. La órbita es mas o menos del tamaño de Madrid capital. Pasa por la Plaza de Castilla, por el cementerio de la Almudena, Entrevías o Puerta de Hierro. Vamos a suponer todas las órbitas circulares aunque no sea cierto, y a la de Mercurio le sale un radio de 5'3 km. El planeta sería una esfera de medio metro de diámetro moviéndose por las calles a casi medio metro por minuto. Un diámetro por minuto. Luego las velocidades irán saliendo bastante mas lentas a medida que las órbitas se van haciendo mas grandes. Mercurio tiene una temperatura máxima de 700º y una media de 452º. ¿Que fuego habría que encender en la Puerta del Sol para tener esa temperatura a cinco kilómetros y pico? Desde luego, mas que una bola fuego habría que poner (perdonen los madrileños, esto es imaginación pura) una bomba atómica, y no por la temperatura, sino por la potencia con la que tendría que radiar.

Es sabido que en Mercurio se aprecia aunque poco, la deformación relativista del espacio-tiempo. Para hacer bien nuestra maqueta tendríamos que representar un pozo gravitatorio con el Sol en el centro, y cavar por lo tanto un embudo que se tragaría Madrid entero. El resto lo dejaríamos plano con un error poco apreciable. Se podría calcular la pendiente que tendría en cada punto, pero ya sabemos que la Delegación de Urbanismo no nos va a dar licencia para esa obra. Ni queremos romper nada, así que vamos a por otra cosa.

Venus no está muy lejos. A diez kilómetros del centro. Y en nuestro modelo tiene un metro y diez centímetros de diámetro. Pasa por Pozuelo, El Pardo, La Moraleja o el Parque de Juan Carlos I. Se desplaza a unos 20 centímetros por minuto, pero vamos, que de pisar asfalto, de lo que es Madrid y alrededores, todavía no hemos salido.

La Tierra. Pasa por Getafe, Alcorcón, Boadilla, Las Rozas, y también pasa exactamente por el aeropuerto de Barajas. El radio de la órbita es de 13'85 km y mide un metro veinte de diámetro. Se mueve a diez y siete centímetros por minuto. Si hiciéramos la maqueta de verdad, el movimiento de todos estos planetas, aunque lento, sería claramente apreciable. A 36 metros de la tierra tendríamos que poner la Luna. Con treinta centímetros de diámetro estaría entre un balón de baloncesto y una pelota hinchable de las que se ven en la playa. Y si la aislamos del movimiento de la tierra, viajaría a poco mas de medio centímetro por minuto. En un día, ocho metros.



Dentro de 5.000 millones de años, el Sol será una gigante roja. Habrá engordado tanto que al crecer de tamaño probablemente se trague la tierra y llegue a ser mas grande que su órbita. Tenía el tamaño de la Puerta del Sol y llegará a hacerse tan grande como Madrid y zona Metropolitana. Fantástico.

Vamos a fijarnos un poco en nuestro planeta. Es una esfera de 1'2 m. de diámetro, donde el Polo Norte lo tendríamos a la altura del pecho mas o menos si el Polo Sur estuviera tocando el suelo. Es un globo bastante grande. Acerquemos un poquito la vista a la superficie. La Troposfera, la zona de la atmósfera donde puede existir vida, en nuestra maqueta tiene solo un milímetro de espesor, y eso que le dan 15 km de altura (yo no sé de nadie que viva tan arriba). Hay que acercarse mucho para verla. La Estratosfera llega hasta 4 milímetros y la Mesosfera a 7. Y la mayoría de los satélites artificiales se distancian menos de tres centímetros y medio de la superficie del globo. Yo tenía una imagen diferente. La vida en este planeta depende de una delgadísima película de aire. La verdad, visto así no deberíamos jugar a lo bruto con cosas que son tan delicadas.

La órbita de la Tierra no se ha salido aún de la provincia de Madrid. Dentro de la provincia también, se queda la órbita de Marte. Su diámetro, 63 centímetros, es la mitad de la Tierra y el doble de la Luna. Pasa por Tres Cantos, Torrejón, Mejorada, Pinto, Parla, y está a 21 kilómetros de la Puerta del Sol. Avanza a 13 centímetros por minuto.

Júpiter es el primer planeta que tiene una órbita que se deja (casi toda) la provincia de Madrid dentro. Se pasa por fuera las ciudades de Aranjuez y Guadalajara, y está girando a la distancia de Toledo. Este ya es un monstruito. Hacer una esfera a escala no resultaría tan sencillo porque tiene 13'2 metros de diámetro. Un poco menos que las esferas del Atomium de Bruselas. El radio de su órbita es de 72 kilómetros y con lo grande que es, viaja a 7 cm por minuto. Unos 100 metros al día.

Saturno no es que sea mucho menor, tiene 11'2 metros de diámetro sin anillos, pero de pronto y en un solo salto, ya estamos a 132 km del centro. Hemos entrado en las provincias de Soria, de Valladolid, de Ciudad Real, y estamos mas o menos pasando por la ciudad de Cuenca. De aquí a la Puerta del Sol y yendo como la luz, a cien por hora ya tardamos una hora y veinte minutos. Esto empieza a ser una gran distancia. Su velocidad respecto al suelo son 5 cm por minuto. Al día no llega a 80 metros.

Hasta hace poco la estrella mas grande conocida era Eta Carinae. 800 veces mayor que el sol, en nuestra maqueta tendría un radio de 50 km. Creo que la estrella mas grande conocida ahora es VY Canis Majoris, con 265 masas solares, y tiene el tamaño de la órbita de Saturno. Recordemos, el sol aquí tiene 129 metros de diámetro. VY CMa tiene el centro en Madrid y la superficie en Cuenca. La vemos como un punto pero la luz del borde del disco de esta estrella llega una hora mas tarde que la luz del centro. Incluso haciendo uso de una maqueta cuesta mucho imaginar el tamaño de este monstruo.

Urano alcanza la frontera de Portugal. Ya los saltos de una órbita a la siguiente van siendo grandes. Pasa por Logroño, Zaragoza y Cáceres y casi llega a Córdoba y Valencia. Tiene 4'7 metros de diámetro y está a 266 kilómetros del centro. Una gran distancia. Para hacer un viaje a Madrid desde esta distancia necesitamos normalmente un motivo importante. La luz del sol tarda en llegarle dos horas y tres cuartos y se mueve con una velocidad tangencial de cuatro centímetros por minuto.

Neptuno es casi igual de tamaño que Urano. 4'6 metros de diámetro en nuestra maqueta. Pasa por Sevilla, Coimbra, Gijón, Lérida, se adentra por Portugal y se sale de la península en algunas partes. Estamos a 417 kilómetros de Madrid, y tiene que recorrer ese círculo a tres centímetros por minuto. Claro que así tarda 165 años en dar una vuelta.


Plutón ya no lo pongo. Primero, porque no es un planeta. Además, su órbita no es coplanaria con el resto ni se puede considerar circular, pero redondeando, estaría a 547 kilómetros de Madrid. Así que pasaría por Tanger en Marruecos, Oran (Argelia), Palma de Mallorca, Tolouse (Francia) o el cabo de Finisterre en Galicia. La luz tarda en llegar allí cinco horas y media. Y si fuese una sonda de exploración planetaria, las señales tendrían primero que ir, y luego volver. Estas distancias son fantásticas y Plutón, con 20 centímetros de diámetro, está gobernado por la gravedad de este Sol del tamaño de un campo de fútbol, ¿a 550 kilómetros?... Po vale.

Precisamente a Plutón va la sonda New Horizons, lanzada en Enero de 2.006 y que llegará en 2.015. Ya hemos hablado de esta sonda aquí, y si a usted le gusta colaborar con la ciencia y tiene algo de tiempo, hay una oportunidad. En la entrada #6 de este blog, le cuento como puede hacerlo. Espero que se anime. Esta sonda no es la mas rápida de los objetos construidos por el hombre, pero casi. Veamos, viaja a 50.370 km/h, y eso en nuestra maqueta es un granito de polvo viajando a poco menos de 8 centímetros por minuto. Unos 112 metros al día. ¡Y tiene que llegar a África! Una tortuga va mucho mas rápida. Y un caracol común es capaz de "correr" casi al doble.

La sonda mas veloz de todas es la Voyager I, con el famoso disco imaginado por Sagan para que los extraterrestres localicen y conozcan mejor nuestro planeta. En nuestra maqueta es otra motita de polvo a 9 centímetros y medio por minuto. Se lanzó en 1.977 y su posición actual (en nuestra maqueta) está a 1.700 km de donde hemos puesto el Sol, o sea, a la distancia de Las Palmas de Gran Canaria, Trípoli, Zagreb, Praga o Edimburgo. Y ya alcanzó la Heliopausa solar en Diciembre de 2.010. La Heliopausa es donde el viento solar se frena al verse presionado por la materia interestelar. Podemos tomarlo como el límite de los territorios del Sol. Ya que estamos, voy a hacer (y cualquiera puede hacer en un momento) una maqueta de la heliopausa.

Para eso dejemos caer agua de un grifo sobre una superficie plana. Para que se vea bien hay que mantener el régimen laminar, no dejando salir mucho caudal, que entonces se vuelve turbulento y además salpicará todo alrededor. No sirve un grifo si tiene filtro mezclador de aire en la salida.

Al caer sobre el plano, el agua se ve impulsada radialmente desde el punto de contacto del chorro hacia el exterior, dejando una zona circular visible de agua a gran velocidad. Pero llega un momento en que súbitamente este agua que huye del centro se frena. Sucede brúscamente. Se llama frente de choque de terminación. El líquido en este punto en lugar de moverse hacia el exterior se mueve hacia los lados y forma una onda estacionaria. Esa sería la heliopausa, y el conjunto, un modelo del viento solar. Yo lo he hecho en casa, en la cocina y sobre una chapa negra para poder hacerle una foto.



En el círculo exterior a la zona de movimiento radial, el agua se frena y forma una película mas gruesa que se aparta con velocidad muy inferior a la de la zona central. Y eso es todo, está la maqueta presentada aunque seguro que todos la hemos visto antes porque es una experiencia muy normalita. Ahí tenemos un modelo líquido del viento solar y de la heliopausa del Sol. Y en la heliopausa se encontró el Voyager I en Diciembre de 2.010. Las partículas de viento solar, medidas por los instrumentos de la sonda, ya no se movían en dirección radial sino tangencialmente. La velocidad del viento solar cayó de repente, pero la intensidad (numero de partículas por unidad de tiempo y de superficie) aumentó. En la foto anterior, la órbita de la Tierra tendría un tamaño bastante menor que el diámetro del chorro de agua. Estas maquetas me ayudan a hacerme a la idea de las dimensiones relativas de las cosas de ahí fuera. Y ayudan a imaginar en los ratos que uno se lo pasa mirando para arriba.

Puedo imaginar el espacio como si fuese un océano enorme, inmenso frente a nosotros que lo miramos curiosos desde la playa. La vista en el horizonte y mil millones de preguntas. Una respuesta está clara, la que un día dio el escalador G. L. Mallory, muerto en el Everest pero que cuando le preguntaban por qué quería subirlo contestaba: "Porque está ahí". Por ahora, con todo el conocimiento humano, con la riqueza pública puesta en las agencias espaciales, con la determinación de los astronautas, y con el apoyo de la humanidad, no entera, con todo eso aplicado a los proyectos espaciales, aun estamos frente al agua infinita y mojándonos los dedos en la superficie. El gran salto llegará algún día. Harán falta mas descubrimientos como los de la rueda o el fuego, otra edad de los metales y seguro que un buen día alguien se pondrá en camino. Y será porque está ahí, seguro. Me gustaría que fuera por eso.

Sin dejar de imaginar, seguro que en el futuro alguien verá este planeta desde un punto tan lejano, que para él, mirándonos por su escotilla no seamos mas que un punto azul pálido, el de la foto del principio. No es un panorama para un ser humano hoy pero lo será para alguien en el futuro. Podría ser. ¿Qué podríamos decirle? ¿Buen viaje? ¿Buena suerte? Le diría lo mismo que a usted le digo. Que llegue algún día que pueda verle por aquí de vuelta. Yo sé que estas cosas tan largas no suele leerlas nadie. Cuántos sean, es lo de menos. Pero a usted que ha llegado hasta aquí, espero no haberle aburrido mucho. Para usted, y para los que no han llegado. Para todos, lo mejor. Y hasta otra. Les dejo con viajes espaciales, con el futuro, y con la imaginación de Stanley Kubrick, quien para que bailaran un vals en su película no necesitaba dos personas.



lunes, 2 de enero de 2012

#24.- Planificación y lista de comprobación.

Sigo sin poder observar. Por ahora necesito el tiempo para otra cosa. Sin embargo tengo ratos durante el día que dedico a planificar observaciones, para cuando sea posible. Tengo curiosidad por sacar una curva de luz completa de IR Cas, una variable con la que estuve trabajando hace algún tiempo. Busco las ventanas de visibilidad de la estrella desde mi lugar de observación, me hago mis calculitos en una hoja Excel para no repetir observaciones de una zona de la curva que ya tengo, en fin, que ahora estaba yo haciendo planes.

Y caigo en la cuenta de que no se oye mucho a los aficionados hablar sobre esta cuestión, planificación, pero que es importante para quien quiera aprovechar bien el tiempo.

Sí que hablamos mucho sobre equipos, tecnologías y técnicas, y nos deslumbramos con lo que consiguen otros aficionados mejores que nosotros, y menos mal, porque gracias a esto vamos aprendiendo y conseguimos mejorar cada uno a su paso. De eso es de lo que se trata, pero de planificar las observaciones no oigo mucho. Y no me cabe ninguna duda de que todos los que nos enseñan sus magníficos resultados se lo han preparado bien antes de conseguir lo que fuese que se habían propuesto. No me los imagino improvisando cada noche, y dando resultados excelentes a la mañana siguiente.

Planificar es un entretenimiento con la astronomía que además se puede hacer de día. Y digo que también es entretenido. No todo es esperar a que oscurezca para empezar a enredar alrededor del tubo. Los latinos tenemos fama de improvisar mucho sin detener la marcha, y tengo comprobado que en general, es cierto. Pero también tengo comprobado que todo sale mejor cuanto mejor preparado lo tengamos. Se pueden consultar libros, planetarios, Internet, o los datos propios que cada uno tiene guardados donde y como le parezca. Y se puede pasar un buen rato, igual que planificando un viaje, una fiesta o una excursión con los amigos. Muchas veces se reduce a simular mentalmente lo que vamos a tener que hacer luego, y así no nos llevamos sorpresas de noche, cuando estamos cansados, con frío o sin tiempo para poner solución a los imprevistos. Deberíamos asegurar como mejor podamos que acabaremos con lo que queríamos traernos, y no de vacío. Pensemos en algo que hayamos comprado. Algún componente de nuestro equipo que conseguimos con un dinero que tuvimos una vez precisamente para eso. ¿Cuantas horas hemos pasado leyendo, enviando correos, llamando por teléfono, mirando páginas y páginas en Internet y exprimiendo todos los recursos que teníamos a nuestro alcance? Seguro que hemos planificado la compra y no lo hemos pasado mal por eso.

Observar con el telescopio no es un gasto de dinero, pero por qué no vamos a querer sacar el máximo partido del tiempo (escaso, y lo que es lo mismo, valioso) que podemos dedicar a una noche de observación.

En mi caso me dedico normalmente a las variables, pero cada uno tendrá los objetos que resulten más de su preferencia. Yo suelo empezar y esto es común para todos los objetos, por las condiciones de visibilidad. A qué hora va a salir por encima de una altura de 30º, por ejemplo, o a qué hora lo pierdo por detrás de una pared que me va a impedir seguir viéndolo. Qué tiempo tengo. ¿Será suficiente o no? Para esto me ayudo con mi programa planetario. Como simulador no tiene competencia. Hay una antena de televisión cerca de mi telescopio que me molesta bastante. Es la de mi casa, o sea que me callo y no protesto. Con el programa puedo saber si una estrella se va a cruzar con la antena y si es así, a qué hora. Lo miro en un momento, y a otra cosa. Después puedo dedicarme a buscar estrellas de comparación alrededor de mi variable de estudio. ¿Dónde centro el telescopio? ¿Las de comparación caen dentro o fuera del chip de la CCD?

Si estoy registrando tiempos de mínimo de binarias eclipsantes será necesario asegurar que alrededor de la hora estimada tengo una ventana de tiempo suficiente para registrar el evento. Y, ¿donde voy a tener la luna, me dejará o me arruinará las medidas?

Importante y muy fácil. Conocer la meteo prevista para esa noche. Viene bien saber si va a ser más o menos fría. Algunas páginas dan probabilidades de paso de nubes por nuestro lugar de observación. Y el viento. Mi refractor es largo, y con viento fuerte se mueve, hay que estar atento a las sorpresas por tanto. 

Mi montura es ecuatorial, y es necesario cambiar el tubo al lado Este si la observación es prolongada y la estrella nos cruza por el meridiano. A mí me gusta saberlo antes. Por fin, también debo tener en cuenta los tiempos de puesta en marcha y recogida del equipo, además de lo que tardo normalmente en hacer flats y darks porque luego me van a hacer falta. De todo lo anterior, y junto con más cosas, recojo datos y preparo las observaciones para luego en el telescopio hacer el trabajo de corrido y con el mínimo tiempo perdido entre interrupciones e improvisaciones. Básicamente esa es mi planificación.

Y si se me ocurre algo que no voy a poder saber hasta que más tarde esté al telescopio, lo anoto en la lista de comprobación. Esto es distinto de un plan.  Los pilotos de líneas aéreas tienen un plan de vuelo para cada viaje. Pero antes de empezar a volar, se repasan una lista de comprobación. Sin tantas complicaciones como los pilotos de los aviones, yo tengo también mi listita de comprobación, en la que quito o pongo según sea el caso, y hay cosas que siempre están. No encuentro exagerado tenerla. Si alguien la tiene o la quiere, pues es muy fácil pero cada uno pondrá lo que necesite. Yo contaré algunas cosas y otras no, porque de algunas me da vergüenza por lo tontas que pueden parecer. Y muchas son muy particulares, y son propias para el equipo o del software que estoy usando. Pero tengo anotado hasta lo más tonto. Es muy desagradable luego en la oscuridad y ocupado con otra cosa, enredarse y dar un tirón a un cable que he dejado descuidado y pasando por cualquier parte. O que todas las imágenes se estén grabando con los datos de cabecera mal, porque no he actualizado en el programa de captura la diferencia entre la hora local y la UT.

Y que no se me olvide sincronizar el reloj del PC con la hora correcta, en fin, cosas de este estilo. Cada uno lo que le parezca, pero es mejor empezar cuando ya están repasados los detalles.

Según voy cometiendo más fallos voy añadiendo cosas a mi lista. Las hay que me pasan a mí solo, y todos los demás están a salvo. Un día subí a la azotea donde tengo el telescopio, hay una puerta que normalmente tiene la llave por dentro. Cuando llevaba un rato, una racha de viento me la cerró con la llave del otro lado. Me quedé encerrado fuera. Encerrado fuera supongo que no está bien dicho, pero desde luego que no podía salir de allí sin jugarme el pellejo o sin acabar detenido por la policía. Si yo fuera Spiderman no se lo diría a nadie, pero vamos, creedme que no lo soy. En mi casa no había nadie en ese momento. Por suerte tenía el teléfono móvil en el bolsillo y decidí pasar el ridículo de llamar a alguien que viniese a sacarme. Ya no me pasará más. Está el primero de la lista. Aunque creo que si no estuviera tampoco me pasaría, porque desde entonces no cruzo esa puerta sin acordarme de aquello.

Otra vez me dejé el ordenador portátil a cargo del guiado y grabando imágenes cada cierto tiempo en una sesión que debía durar al menos tres horas. Me fui cuando estuve seguro de que todo estaba andando como es debido. El ordenador es portátil, ya lo he dicho, pero me había olvidado de enchufar el cable del cargador a la corriente. En la oscuridad no me di cuenta, y funcionó perfectamente hasta que pasó el tiempo, se acabó la batería y se apagó mientras que yo no estaba. Cuando volví ya estaba la sesión perdida. Otra cosa más, pues a la lista con ella. Si no, no estaría a salvo de que no vuelva a pasarme de nuevo. Y ojo con la configuración de las opciones de energía, en el panel de control, también es importante en los trabajos monótonos como los que yo hago. Si nos despistamos se nos va el ordenador a hibernar y no importa lo que esté haciendo. Se para. Lo digo, no porque me haga gracia decirlo, sino porque esto ya me ha pasado antes.

Todas estas cosas como mejor las evito es con la lista de comprobación. Se repasa en diez segundos, pero hacerla me llevó en su día algo más de tiempo. Necesité recordar todo lo que me había fallado antes, pensar lo que no ha fallado pero puede fallar, y como ni así voy a estar a prueba de fallos, cada vez que algo pasa que me haya arruinado la noche, me voy a escribirlo en la lista. Al menos que no se me olvide para otro día.

Siempre que hablo de errores me gustaría dar ideas que sirvieran para evitarselos a otros. Lo siento pero ideas mejores que estas no las doy porque no las tengo. Es normal que a los aficionados a la astronomía nos guste más enseñar los triunfos que tener que hablar de algún fracaso. A mí me gusta ver los éxitos de los demás, eso creo que nos pasa a todos.  Pero se aprende tanto hablando de lo que hay que hacer para que salgan bien las cosas, como de lo que no hay que hacer, para que no salgan mal.

Y entre col y col, lechuga. A veces me veo rompiendo mis propios planes. Es lo bueno que tiene un hobby, que estamos para pasarlo bien, y venía uno con la tarea pensada para binarias eclipsantes cuando me encuentro al rato entre cráteres de la Luna o en los satélites de Júpiter. Entonces es cuando me relajo más, me porto como lo que soy, español, de Jerez, y me abandono a la improvisación, digo a los planes que para mañana, y que no va a ser todo disciplina. De eso todo el mundo ya sabrá un poquito. Entonces no debo alargarme más, que he dejado de hacer mis planes para venir a escribir esto. Ya me voy. Si queréis, hasta la próxima.



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